“Pamplonada” en Cancún…

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* En 1985 “Duende”, de 445 kilos, hizo pasar momentos de angustia a las personas que se encontraban en los alrededores de la plaza de toros

Por Francisco Verdayes Ortiz
IMÁGENES EXCLUSIVAS DE OCTAVIO ARIAS

“Detrás del toro salieron toreros, ayudantes y hasta el juez de plaza, León Acero Matamoros, ante el asombro de los presentes de la fiesta brava. A su paso Duende estuvo a punto de arrollar a numerosos curiosos y empleados de la empresa organizadora del evento”

Rubén Encalada Alonzo, cronista de Cancún

En una de sus tantas crónicas el extinto historiador de Cancún, Rubén Encalada Alonzo escribe sobre aquella memorable fecha: “El 30 de enero de 1985, ante casi dos mil asistentes a la fiesta brava, principalmente turistas, un toro se escapó y dio lugar a que se improvisara una pamplonada en esta ciudad, y tras una persecución de 20 minutos el burel fue ultimado a balazos.

“Ese miércoles se llevaba a cabo la conocida fiesta brava, cuando el segundo toro, Duende, de 445 kilos, se escapó del coso e hizo pasar momentos de angustia a las personas que se encontraban en los alrededores de la plaza portátil, ubicada sobre la avenida Kukulcán, en el inicio de la zona hotelera.

“El toro se escapó cuando el segundo espada del cartel, Luis Fernando Sánchez pidió se retiraran los caballos pero, en el momento en que la puerta de cuadrillas se abrió, el picador tuvo dificultades para sacar rápido su cabalgadura, lo que aprovechó Duende para darse a la fuga hacia el exterior de la plaza portátil.

“Detrás del toro salieron toreros, ayudantes y hasta el juez de plaza, León Acero Matamoros, ante el asombro de los presentes de la fiesta brava. A su paso Duende estuvo a punto de arrollar a numerosos curiosos y empleados de la empresa organizadora del evento.

“El ganado logró incluso empitonar un automóvil y un caballo pura sangre, propiedad del señor Acero que, según conocedores, la cabalgadura tenía un costo de alrededor de medio millón de pesos.

“Finalmente y tras 20 minutos de persecución, se logró ultimar al toro de seis balazos, esto en medio de la exclamación de la multitud. La corrida logró desarrollarse después con normalidad”.

LA FRASE:

“Lo más chistoso es que los turistas estadounidenses preguntaban ¿dónde están los toros? Aquí viene uno, mire, espérese, y el toro se subía a los coches y embistió a uno rojo que era del licenciado Fernández y Long”.

Octavio Arias, actor de cine residente en Cancún

LAS FOTOS EXCLUSIVAS

La estupenda reseña de don Rubén Encalada es sólo una parte del acontecimiento, la parte gráfica fue obra de don Octavio Arias, por aquel tiempo empresario inmobiliario, quien aún conserva las imágenes que capturó en ese momento.

“La plaza de toros era de madera –dice este fundador de Cancún– y estaba ahí por donde hoy está la gasolinera que se encuentra en la entrada a la zona hotelera… Resulta que cuando estábamos viendo la corrida uno de los picadores se equivoca, abre la puerta y el toro se sale. Lo más chistoso es que los turistas estadounidenses preguntaban ¿dónde están los toros? Aquí viene uno, mire, espérese, y el toro se subía a los coches y embistió a uno rojo que era del licenciado Fernández y Long.

“Luego, el señor Merino, quien trabajaba con el grupo de Constandse y Jorge Ávila en la plaza, salió con un rifle 22 a dispararle al toro.

“A todo esto yo me puse a tomar fotos. A un empleado de la plaza el toro lo empitonó, y yo tomando fotos, era como quien dice el fotógrafo oficial, porque se paraba el animal, volteaba y yo corría para protegerme. Cuando iba a agarrar a otro yo corría pero para tomar las fotos y así andábamos hasta que se metió a la selva.

“Esas fotografías yo se las vendí a la revista Life en 300 dólares (de 1985) con la condición de que en 10 años no las fuera a publicar, pero la revista Life ya no existe y ya pasaron esos diez años”.

AMENAZA DE CIERRE A LA PLAZA DE TOROS

Tras este acontecimiento que afortunadamente no causó víctimas, por disposiciones del entonces presidente municipal de esta ciudad, Joaquín González Castro, se dio a conocer a los representantes de la plaza de toros que: “de no ofrecer la suficiente seguridad para la protección del público, les será cancelada su licencia de funcionamiento”.

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